lunes, 10 de febrero de 2014

Larga es tu agonía

Larga es tu agonía

Raúl Pérez Ríos

A mi abuela paterna


Larga es tu agonía.
La muerte aún no decide
cuándo terminará tu vida.

Los días pasan lentamente
como sí hubiera mucho tráfico
en el camino que siguen las manecillas.

La ceguera de tus ojos
te impide descifrar 
lo que muestra u oculta
la oscuridad que te rodea,
o la luz que te ilumina.

Tu cuerpo se consume
cual cigarro encendido,
mientras tus músculos se adelgazan, 
hasta juntar tu piel con tus huesos.

Quien iba a decir
que la fractura de tu fémur
te iba a condenar
a permanecer en cama
el resto de tus días.

Con el paso del tiempo,
la conciencia y la razón
ya no tienen cabida en tu cerebro.

Poco queda de ti,
apenas algo mas que un ser 
que todavía puede respirar,
comer, beber, orinar y defecar.

Eres como una sombra 
que todavía se revuelca 
entre el colchón y las cobijas,
para mostrar que aún sigue viva,
aunque este postrada en la cama,
confundiendo recuerdos,
personas, lugares y días.

En eso se ha convertido tu vida,
una vida de muchos años
entre hermanos, amigos,
compañeros, hijos, 
nietos y bisnietos;
una vida que esta terminando
entre la soledad y el silencio,
el dolor y el olvido
la agonía y los recuerdos.


Domingo 24 de noviembre de 2013
  


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