martes, 21 de octubre de 2014

Vivo te queremos

VIVO TE QUEREMOS

Raúl Pérez Rios


Estas muerto.
Aunque gritemos a los cuatro vientos
que vivo te queremos,
estas muerto.

Puedes ser Bernardo,
Abel, Felipe, Benjamin,
Dorian, Israel, Mauricio,
Abelardo, Alexander, Christian,
Leonel, Marcial, Saul,
Jorge, Everardo, Antonio...
Eso es lo de menos

Estas muerto...

Aunque no lo quiera reconocer el gobierno,
y no me quiera mostrar tu cadáver,
yo sé que estas muerto.

Tu ausencia no se debe a un secuestro;
se trata de una desaparición forzada,
en la que participó el narco,
junto con la policía municipal de Iguala,
con la anuencia del ejército.

Vivo te llevaron
y ahora no te quieren regresar muerto.
Quieren alimentar mi esperanza,
y apaciguar mi indignación
y mi rabia,
pero yo se que estas muerto.

Joven estudiante de la Normal Rural de Ayotzinapa:
oscura hora en la que decidiste subirte a un camión
para dirigirte a Iguala
a conseguir recursos 
para una marcha.

A unos días de conmemorar una masacre estudiantil,
el narco-estado mexicano
se encargó de perpetrar otra 
con 43 estudiantes.

Ya no será sólo el 2 de octubre de 1968,
ni el 10 de junio de 1971,
sino también el 26 de septiembre de 2014,
las fechas en las que recordaremos
al Estado represor de México.

Mientras tanto suspendemos clases,
cerramos calles y avenidas,
elaboramos pronunciamientos,
marchamos y realizamos mítines,
para exigir justicia.

"Vivo te llevaron y vivo te queremos".

Detenido-desaparecido:
aunque estés muerto,
vivo te queremos...


21 de octubre de 2014





martes, 14 de octubre de 2014

MI VIDA EN TABASCO

MI VIDA EN TABASCO

Raúl Pérez Rios


Me siento invadido por las hormigas,
atacado por los moscos,
abochornado por el calor,
amenazado por las lluvias,
burlado por las iguanas,
temido por los toloques,
amado por mi familia,
querido por mis perritas,
y con unas ganas insaciables
de rascarme cada roncha que tengo
y de sentir todo el tiempo
el aire del ventilador en mi cuerpo.

Disfruto mucho los días nublados
y también bañarme con agua fría,
y comer paletas de hielo o helados,
aunque se deshagan antes de poder acabármelos.

También disfruto el viento,
y la cerveza fría que bebo,
así como el pozol
y el agua de horchata con coco,
además de los trozos de fruta que como,
y este paisaje que veo, 
lleno de vegetación y de animales
casi en cualquier parte,
y comer en el jardín
bajo la sombra de los árboles.

Me complace mucho ver a mi hija
corriendo de un lado al otro del patio,
jugando con sus cachorras,
mientras esta sudando,
y saber que mi esposa
está a gusto en su trabajo.

Así es mi vida en Tabasco.
De vez en cuando añoro la ciudad,
y extraño a los amigos,
así como el trabajo que tenía
y las reuniones a las que asistía a cada rato.

Pero me gusta donde estamos.
Nuestra casa es chica
pero tenemos un enorme patio
y de vez en cuando puedes ver
una ardilla saltando
de un árbol a otro
en busca de comida.

Normalmente llueve de noche
y hay muchas aves,
además de sapos gigantes,
tortugas,  lagartijas,
tarántulas y víboras.

Para un biólogo como yo
es una gran tentación
encontrarme tan cerca 
de tantas plantas y animales.
No quiero decir con ello
que es un paraíso,
pero es un buen lugar
aquí donde vivimos.



14 de octubre de 2014