lunes, 11 de mayo de 2026

Corazón nutriente

Corazón nutriente

Raúl Pérez Ríos



Tienes en tus manos

mi corazón oscuro,

de barro moldeado.


¿Qué claridad le brindarán tus ojos?

¿Qué calidez le ofrecerán tus brazos?

¿Qué coloración le pintarán tus besos?

¿Qué seguridad le darán tus manos?


Te lo entrego 

para que lo siembres

junto al tuyo,

para que lo cultives, 

para que consumas sus frutos,

para que te alimente,

mi corazón nutriente.




lunes, 5 de mayo de 2025

Pinches pinchazos pinches

Pinches pinchazos pinches


Raúl Pérez Ríos 



Pinches pinchazos pinches. 

Pinche gente, pinches secuestradores, 

pinche aguja, pinche jeringa,

pinche sustancia que te adormece,

te atonta, te marea, te derrumba.


Pinches autoridades

que no impiden que esto suceda.

Pinche sistema que hace del secuestro

una forma de vida, de negocio, de lucro, de riqueza.


Pinche crimen organizado que te pincha, 

te convierte en mercancía, en cosa, en producto,

en ganancia para la mafia.


Pinches personas 

que son capaces de dar pinchazos

en las calles, en el transporte público,

para beneficiarse de otros,

sin su consentimiento 

Pinches, pinches, pinches.


domingo, 16 de abril de 2023

Mundos habitables

Mundos habitables


Escuche una conferencia sobre astrobiología en la que hablaron de las condiciones que se deben tomar en cuenta para considerar un mundo habitable para los seres vivos y nos mostraron la inmensidad del universo, así como la insignificancia de lo que conocemos hasta el momento y la imposibilidad de que lleguemos a tener una comprensión mínima de todo lo que existe. 


Somos polvo de estrellas, acumulado en uno de los rincones de una mansión cuya infinidad de cuartos jamás vamos a recorrer. 


En esa pequeñez en la que nos encontramos te recuerdo junto a mí, desnuda en la cama después de hacer el amor, y te vuelves inmensa e insondable como el universo, tan brillante y llamativa como la explosión de una supernova, tan atrayente y misteriosa como un agujero negro y tan especial y sorprendente como la vida que existe en nuestro planeta Tierra.


Raúl Pérez Ríos 


Domingo 16 de abril de 2023

viernes, 24 de abril de 2020

PRIMAVERA

PRIMAVERA

Raúl Pérez Ríos 


Ven a mí, Primavera,
y florece las pasiones de mi vida
que se han desvanecido
con el frío invierno.

Ven a mí, Primavera, 
y llena de cantos mi existencia,
de besos y caricias.

Abrázame con la desnudez 
de tu piel morena,
devórame con un cálido beso,
quiéreme!!!

No me olvides, Primavera,
resérvame un lugar en tu corazón
y permíteme dejar la huella
de esta pasión.


Primavera de 1991

jueves, 13 de diciembre de 2018

Cuatro escenas religiosas


Cuatro escenas religiosas

Raúl Pérez Ríos 

I

Todas las mañanas, cuando voy al trabajo, me dirijo al metro. En el corredor del puente que tengo que cruzar para ingresar a él, siempre hay un indigente que a grito pelado dice “Dios los ama, Dios los ama”. A veces trae consigo una hoja en donde lee algunos fragmentos de la Biblia. No pide dinero ni comida ni nada. Sólo se pone a leer fragmentos de la Biblia y a decir que Dios nos ama. Sin embargo, en ocasiones la gente que pasa le da dinero o comida. En la mañana hace frío y el solo trae puesta una camisa. No tiene sueter ni chamarra, pero nunca lo he visto enfermo ni se ha quedado afónico después de tanto repetir que “Dios nos ama” en voz alta. Cuando lo veo y lo escucho, me imagino aquellos profetas de los que habla la Biblia y que la gente consideraba locos. ¿Será uno de ellos?

II

Llegó el 12 de diciembre y, como cada año, hay peregrinaciones, cohetones, fiestas, mañanitas. Terminada la celebración empieza el retorno de los que fueron a la Basílica de Guadalupe. Yo me dirigí a la terminal de autobuses para comprar un boleto para viajar en estas vacaciones decembrinas y vi a un joven que se dirigía también a dicha terminal, trayendo a cuestas un bulto grande que a lo lejos parecía un árbol de Navidad, pero conforme se fue acercando, me di cuenta que se trataba de una escultura de la virgen de Guadalupe cuyo tamaño era casi igual o mayor que el joven que la venía cargando. Supongo que el peso de la escultura era proporcional a su tamaño y aunque fuera de yeso, debería pesar lo suficiente para hacer que el joven se inclinara mientras caminaba rumbo a la terminal donde saldría el camión rumbo a su casa. ¿Qué esperará el joven de semejante penitencia?

III

Subí al metro y detrás de mí subió también un joven con la escultura de un niño Dios envuelta en papel. Posteriormente, las puertas del vagón del metro se cerraron y no había mucha gente dentro de él, lo que permitió que el joven pudiera maniobrar dentro del vagón para acomodar al niño Dios que venía cargando. Puso su mochila vacía en el piso y encima de ella colocó su chamarra abierta, después de lo cual colocó encima al niño Dios y lo cubrió con su chamarra, abotonándola, para que quedara bien tapado, como si se tratara de un niño de verdad. Una vez que terminó de abotonar la chamarra y de cubrir al niño Dios, lo cargó, al igual que su mochila vacía y esperó a que llegara la estación donde se tendría que bajar. ¿Cuando el joven tenga un hijo o una hija lo cuidará de manera similar que al niño Dios?

IV

Un joven adusto se sube al metro y comienza a decir que el mundo se va a acabar, que pronto llegará el juicio final y que únicamente se salvarán aquellas personas que han aceptado a Dios en su corazón. La gente, silenciosa y desconcertada, lo escucha; algunos lo observan. Él sigue hablando de la importancia del arrepentimiento, de dejar de valorar las cosas materiales que son las que han llevado al mundo a la ruina y de pronto se dirige a algunas personas que tiene cerca y les pregunta si saben que su alma es eterna. La gente no le contesta, pero a él no le importa. Está cumpliendo con la misión que siente encomendada: predicar en el desierto, esperando que las semillas a las que se dirige germinen y pronto den origen a una selva.



13 de diciembre de 2018

miércoles, 22 de agosto de 2018

EL INFIERNO

EL INFIERNO

Raúl Pérez Ríos 


He tocado,
en diversos momentos,
las puertas del infierno.

Me he asomado,
por la ventana,
a ver sus entrañas.
y he sentido
el intenso calor
de sus llamas.

La felicidad,
que en ocasiones me embriaga,
me hace olvidar
el sufrimiento que me espera
al otro lado de la puerta
donde no te encuentras.

La condena que recibiré 
por cada uno de mis actos,
se prepara sin ningún recato,
así que espero,
impaciente,
mi sentencia,
mientras la sangre 
que sale de mis venas,
recorre la distancia 
que me separa de ti.



Miércoles 22 de agosto de 2018








viernes, 20 de abril de 2018

La apuesta

La apuesta

Raúl Pérez Ríos 


Déjame ver, 
desde donde estoy parado,
tu amanecer y tu ocaso;
conocer tus flores y su aroma,
y las espinas de tus tallos;
compartir la miel 
y la cicuta de tus días;
aceptar la suerte que me depara
cualquiera de las dos caras de tu moneda 
después de haber sido lanzada a mi vida.