lunes, 10 de febrero de 2014

EL ECO

EL ECO

Raúl Pérez Ríos



I



Como si el silencio
                               con el que siempre te hablo
se callara
                y las palabras
                                       que de tu voz espero
una tras otra
                     como un eco
                                           germinaran.


II


Entre los colores de tu sueño se desvanece
la intranquilidad de mis noches pasadas
y resurge del tormento
la fortaleza del amor que anhelaba.

Heladas mis manos sin tu cuerpo,
helaban mi corazón y mi alma.

El abandono que a veces presiento:
siento que sin tu amor soy nada.

Nada conmigo en el desierto.
Es cierto que mis temores
y mis dudas se acaban.

Acá van mi fe y mi esperanza
a depositarse en el cuerpo
que es tuyo:
                     huyo y me atrapa.



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