EL ECO
Raúl Pérez Ríos
I
Como si el silencio
con el que siempre te hablo
se callara
y las palabras
que de tu voz espero
una tras otra
como un eco
germinaran.
II
Entre los colores de tu sueño se desvanece
la intranquilidad de mis noches pasadas
y resurge del tormento
la fortaleza del amor que anhelaba.
Heladas mis manos sin tu cuerpo,
helaban mi corazón y mi alma.
El abandono que a veces presiento:
siento que sin tu amor soy nada.
Nada conmigo en el desierto.
Es cierto que mis temores
y mis dudas se acaban.
Acá van mi fe y mi esperanza
a depositarse en el cuerpo
que es tuyo:
huyo y me atrapa.
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